El pasado jueves mi yo interior aporreaba el videoportero de casa. Sorprendida le invité a subir. Abrí dos Colajets y nos miramos fijamente. “Pobre yo interior, está ajado” –pensé. “Pues tu dirás”. “Mira, maja. ¡No puedo más! ¡Necesito no pensar! ¡no ser! ¡No querer ser! ¡huir! ¡que me persigan con un cuchillo! ¡encontrar un recoveco donde ocultarme! ¡que no me pillen! ¡salir con vida! ¡adrenalina!-gritaba. “Ok, desde hoy estás de vacaciones hasta nuevo aviso”-dije apesadumbrada. Nos despedimos. “Oye, ¿ya no tienes helado gratis si aparece la marca en el palo?”-preguntó animado. “No, el Colajet ha vuelto pero sin pirotecnias”-cerré la puerta y cavilé sonriendo, “si quiere adrenalina, tendrá adrenalina”.

¿Por dónde empezar? Fácil, el artículo de Alberto Figueroa en kane3 a propósito de la última Muestra Sci Fi de Cine Fantástico. Selecciono tres títulos: Martyrs, Surveillance y Eden Lake, que si se estrenan en España será tarde o nunca porque ninguna distribuidora las ha comprado ¿¿¿???. Las encuentro en internet. El Mal, protagonista de las tres cintas, toma asiento en mi sofá, el mamón está deseando verme el careto de pasmo cuando lleguen a su término. Después, enhebrado en mi brazo tembloroso, me acompañará a la cama, me arropará y me susurrará al oído que él siempre gana, que no hay escapatoria. Se esfumará. Lo acepto. Mi yo interior también.
Martyrs es lo más heavy que mis afligidas córneas cinéfilas han presenciado. Atrás quedan secuencias memorables de Park chan wook, Takashi Miike o Michael Haneke, superar la propuesta del francés Pascal Laugier será una ardua tarea. Una primera parte más o menos digestible da lugar a la obscena Angustia de su protagonista, Anna y por ende, la nuestra. Si Hollywood decidiese comprar los derechos de esta coproducción francocanadiense pocos planos podrían “salvar” en su improbable remake. Torture Porn (en el buen sentido) no apta para estómagos delicados.

Como ya sucediera con la niña Coppola, otra, la Lynch, se desprende de la alargada sombra de su padre (aquí productor ejecutivo) y dirige, tras su ópera prima Boxing Helena del 93, un peliculón titulado Surveillance. Jennifer Chambers Lynch narra el interrogatorio de dos miembros del FBI -Julia Ormond y Bill Pullman- a tres testigos de una masacre sucedida en una carretera de un pueblucho perdido. Estructura impecable, guión trepidante (¿tramposo?) y unos soberbios flashbacks subjetivos arropan esta joyita de una directora a la que ya le preparo un altarcito para seguirla con devoción infinita (igualito que el que construí a Sofia Coppola) en sus próximos trabajos.
El británico James Watkins debuta en la dirección proponiéndonos un fin de semana en Eden Lake. Una pareja de adultos tortolitos, Jenny y Steve, intercambian besos, rayos de sol y chapuzones junto a un lago situado en un paradisíaco terreno donde pronto construirán una urbanización de lujo. Pero unos molestos chavales y su rottweiler cambiarán sus románticos planes. Y aquí viene lo bueno. “Los malos” son unos niñatos que existen (con superávit) en la vida real. Sí, esos imberbes agilipollados, aburridos y violentos que graban en sus móviles acciones humillantes guiados por un líder pasadísimo de vueltas. Lo que hace único a este thriller, amén de mantenerte sin aliento de comienzo a fin, es la transformación de todos sus personajes con una coherencia aplastante y demoledora.

Tres films que participaron en la última edición del Festival de Sitges, Surveillance se alzó con el premio a la Mejor Película y Eden Lake con el Premio Especial del Jurado, con varios puntos en común que no puedo desvelar y de los que aconsejo no ver ni de refilón ninguno de sus tráileres o fotogramas. Me hubiese encantado haberlas disfrutado en un cine, porque la catarsis colectiva en este tipo de cintas roza el clímax, pero no ha podido ser. Luego que si la abuela fuma…
Antes de estos terroríficos visionados me quité la espinita pososcars de Revolutionary Road. A la media hora de metraje me daban exactamente igual Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, como si les atropellaba un tranvía…
La trama -con brillantes interpretaciones- consiguió atraparme de tal forma que mi yo interior se montó su propia peli. Los dos nos “salimos” del film. Y venga, a darle vueltas, ¿te hubieras ido a París sola? ¿Tienes que tragar con lo que la sociedad te dicte sacrificando tus sueños? ¿Realmente eres distinta al resto o es tu percepción? ¿Qué has hecho con tu vida? Con Martyrs, Surveillance y Eden Lake mi único deseo era que sus protagonistas salieran con vida y que sufrieran lo menos posible ante tanta crueldad, ¿creéis que se cumplió?



