Archivos de la categoría ‘Películas’

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Terapia 1: Huir de la realidad con altas dosis de terror

junio 25, 2009

El pasado jueves  mi yo interior aporreaba el videoportero de casa.  Sorprendida le invité a subir.  Abrí dos Colajets y nos miramos fijamente. “Pobre yo interior, está ajado” –pensé.  “Pues tu dirás”. “Mira, maja.  ¡No puedo más! ¡Necesito no pensar! ¡no ser! ¡No querer ser! ¡huir! ¡que me persigan con un cuchillo! ¡encontrar un recoveco donde ocultarme! ¡que no me pillen! ¡salir con vida! ¡adrenalina!-gritaba. “Ok, desde hoy estás de vacaciones hasta nuevo aviso”-dije apesadumbrada. Nos despedimos. “Oye, ¿ya no tienes helado gratis si aparece la marca en el palo?”-preguntó animado. “No, el Colajet ha vuelto pero sin pirotecnias”-cerré la puerta y cavilé sonriendo, “si quiere adrenalina, tendrá adrenalina”.

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¿Por dónde empezar? Fácil, el artículo de Alberto Figueroa en kane3 a propósito de la última Muestra Sci Fi de Cine Fantástico. Selecciono tres títulos: Martyrs, Surveillance y Eden Lake, que si se estrenan en España será tarde o nunca porque ninguna distribuidora las ha comprado ¿¿¿???. Las encuentro en internet. El Mal, protagonista de las tres cintas, toma asiento en mi sofá, el mamón está deseando verme el careto de pasmo cuando lleguen a su término. Después, enhebrado en mi brazo tembloroso, me acompañará a la cama, me arropará y me susurrará al oído que él siempre gana, que no hay escapatoria. Se esfumará. Lo acepto. Mi yo interior también.

Martyrs es lo más heavy que mis afligidas córneas cinéfilas han presenciado. Atrás quedan secuencias memorables de Park chan wook, Takashi Miike o Michael Haneke, superar la propuesta del francés Pascal Laugier será una ardua tarea. Una primera parte más o menos digestible da lugar a la obscena Angustia de su protagonista, Anna y por ende, la nuestra. Si Hollywood decidiese comprar los derechos de esta coproducción francocanadiense pocos planos podrían “salvar” en su improbable remake. Torture Porn (en el buen sentido) no apta para estómagos delicados.

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Como ya sucediera con la niña Coppola, otra,  la Lynch, se desprende de la alargada sombra de su padre (aquí productor ejecutivo) y dirige, tras su ópera prima Boxing Helena del 93, un peliculón titulado Surveillance. Jennifer Chambers Lynch narra el interrogatorio de dos miembros del FBI -Julia Ormond y Bill Pullman- a tres testigos de una masacre sucedida en una carretera de un pueblucho perdido. Estructura impecable, guión trepidante (¿tramposo?) y unos soberbios flashbacks subjetivos arropan esta joyita de una directora a la que ya le preparo un altarcito para seguirla con devoción infinita (igualito que el que construí a Sofia Coppola) en sus próximos trabajos.

El británico James Watkins debuta en la dirección proponiéndonos un fin de semana en Eden Lake. Una pareja de adultos tortolitos, Jenny y Steve, intercambian besos, rayos de sol y chapuzones junto a un lago situado en un paradisíaco terreno donde pronto construirán una urbanización de lujo. Pero unos molestos chavales y su rottweiler cambiarán sus románticos planes. Y aquí viene lo bueno. “Los malos” son unos niñatos que existen (con superávit) en la vida real. Sí, esos imberbes agilipollados, aburridos y violentos que graban en sus móviles acciones humillantes guiados por un líder pasadísimo de vueltas. Lo que hace único a este thriller, amén de mantenerte sin aliento de comienzo a fin,  es la transformación de todos sus personajes con una coherencia aplastante y demoledora.

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Tres films que participaron en la última edición del Festival de Sitges, Surveillance se alzó con el premio a la Mejor Película y Eden Lake con el Premio Especial del Jurado, con varios puntos en común que no puedo desvelar y de los que aconsejo no ver ni de refilón ninguno de sus tráileres o fotogramas. Me hubiese encantado haberlas disfrutado en un cine, porque la catarsis colectiva en este tipo de cintas roza el clímax, pero no ha podido ser. Luego que si la abuela fuma…

Antes de estos terroríficos visionados me quité la espinita pososcars de Revolutionary Road. A la media hora de metraje me daban exactamente igual Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, como si  les atropellaba un tranvía…

La trama -con brillantes interpretaciones- consiguió atraparme de tal forma que mi yo interior se montó su propia peli. Los dos nos “salimos” del film. Y venga, a darle vueltas, ¿te hubieras ido a París sola? ¿Tienes que tragar con lo que la sociedad te dicte sacrificando tus sueños? ¿Realmente eres distinta al resto o es tu percepción? ¿Qué has hecho con tu vida? Con Martyrs, Surveillance y Eden Lake mi único deseo era que sus protagonistas salieran con vida y que sufrieran lo menos posible ante tanta crueldad, ¿creéis que se cumplió?

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Duerme, duerme, mi amor

febrero 20, 2009

Mario Martínez (José Luis López Vázquez) baja del camión de mudanzas Yagüe: “Me he hecho un lío, no sé si es el séptimo piso del bloque 10 o el décimo piso del bloque 7”. En una de las terrazas divisa a su mujer. Ya sabe dónde va a vivir. Su esposa, Amparo (Mª José Alfonso) lanza sin vacilar un retrete desde las alturas.

"Duerme, duerme, mi amor" (Francisco Regueiro, 1975)

"Duerme, duerme, mi amor" (Francisco Regueiro, 1975)

Así comienza Duerme, duerme, mi amor (1975) de Francisco Regueiro (Valladolid, 1934). Una comedia negra, insólita, avinagrada y genial que (re)descubro con sorpresa. Personajes adustos e insatisfechos con una vida que les ha tocado (o han elegido) sobrevivir, mientras escupen sapos y culebras –los símiles al mundo animal son continuos- anclados en la locura, en su pasado, en la derrota. Los que poseen un atisbo de esperanza… también son catapultados. Personajes y situaciones delirantes que, como chispazos, me transportan al universo Almodóvar posterior.

Mario y Amparo se ven obligados a trasladarse a un apartamento, antes vivían en una casa grande invadida por hormigas. Siempre mantenidos por la madre de ella, sin hijos y sin ahorros. Él nunca ha probado un cigarrillo, lleva bigote a la fuerza y usa gafas que no necesita obedeciendo a su castradora mujer. El objeto más preciado de Mario es una butaca, el de Amparo, sus gotas. Una vecina (maravillosa Laly Soldevila) prepara su vestido para la boda con su novio preso aunque no pierde el tiempo con cualquier varón dispuesto, la portera viuda (Rafaela Aparicio) presta dinero a la otra vecina, Encarnación, abandonada por su marido 15 años atrás, Manuel Alexandre quiere suicidarse con la ayuda del camión de la basura. Y Amparo, se pasa la mayor parte del tiempo casi muerta, dormida como una santa, gracias a las gotas somníferas que le proporciona Mario.

Pero a Mario le ha cambiado la suerte el mismo día en el que comienza su mudanza (por algo no se separa de su maletín), además, se ha enamorado a primera vista de Encarnación Gutiérrez de Leza, la del D. Entonces, ¿qué hacer con Amparo para vivir un posible idilio?

Te estoy amando locamente de Las Grecas, envuelve esta ficción grotesca pero tan real como las crónicas que copan los informativos o, ya casi, cualquier programa. No solo abre y cierra la película, su aparición es persistente, hasta en la voz de unos niños curiosos que la canturrean. Cuando la cámara filma todos los edificios, los innumerables pisos parecen celdas, posiblemente si llamásemos a uno al azar… encontraríamos una historia surrealista, o de sainete. Ahora bien, con el guión de Esmeralda Adam, Francisco Regueiro y Manuel Ruiz Castillo ya sería que nos tocase la lotería.

Duerme, duerme, mi amor se estrenó el 24 de febrero de 1975. Obtuvo 186.618 espectadores y recaudó 61.018,22€. (Datos del ICAA).

"Duerme, duerme, mi amor"

"Duerme, duerme, mi amor"

La última película de Francisco Regueiro fue Madregilda (1993) donde compartió guión con Ángel Fernández Santos, como en Diario de invierno (1988), Padre Nuestro (1985) y Las bodas de Blanca (1975).

Más de tres lustros sin dirigir son demasiados años. Una perla de nuestro cine fácil de conseguir legalmente (quién sabe hasta cuándo) porque en DVD, lógicamente, no está editada.

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